Páginas


domingo, 28 de mayo de 2017

TRABAJO PRÁCTICO: LÓGICA.Quinto "A" (Año 2017)


TRABAJO PRÁCTICO: LÓGICA 
Quinto "A"

Apellido y Nombre:

Fecha de entrega: 22/6/17

Elija uno de los dos unitarios de "Televisión por la identidad" y extraiga en forma textual o interpretativa 

https://www.youtube.com/watch?v=KrMSZUQJlNM

https://www.youtube.com/watch?v=V6RX59GT-3k

1-Cinco proposiciones simples y 5 compuestas 
2-Pasar las proposiciones respondidas en el punto 1 a su forma típica: “A”, “E,” “I”, “O”


3-Como aparece el lenguaje de tipo informativo, directivo y expresivo en el texto que se adjunta
  

4-Extraer del texto 2 proposiciones conjuntivas,2 disyuntivas (1 y 1) y 2 condicionales

5-Extraer del texto según la modalidad tres proposiciones



6-Formular 1 ejemplo de razonamiento inductivo incompleto, uno de inductivo completo, uno de analógico y uno deductivo

7-Cuatro falacias diferentes de atingencia y tres falacias diferentes de ambigüedad de cada uno de los links

Nota
Ante respuestas iguales, se anularan los  parciales implicados

El T.P es individual

domingo, 7 de mayo de 2017

Sexismo en el Lenguaje


Las palabras y la cuestión de género

Silvia Pazos
"Mi educación, mi cultura y la visión de la sociedad tal como era, todo me convencía de que las mujeres pertenecían a una casta inferior". (Simone de Beauvoir, Memorias de una joven formal, Sudamericana, Buenos Aires, 1972).

Noventa hombres y una mujer estaban atentos. Un hombre y noventa mujeres estaban atentos. Son oraciones correctas, ni se piensa en cuestionarlas. Se han naturalizado, como años atrás que María González se casara y pasara a llamarse María González de García no parecía extrañar a nadie. Afortunadamente, este de posesivo va desapareciendo, y también las parejas están optando por que estos hijos, por ejemplo, se llamen Luna García González y Martín García González, con lo cual el apellido materno también quede incluido en el hijo que ambos concibieron. Pero, como se puede observar, siempre lo masculino prima sobre lo femenino. Esa es la regla. Lo masculino protege, abarca, absorbe lo femenino. La consecuencia: la mujer se vuelve invisible.
Al respecto podría citarse una opinión vertida hace unos años por la ya fallecida doctora Ofelia Kovacci, que fuera presidenta de la Academia Argentina de Letras:"El diccionario no está en contra de las mujeres sino que recoge la forma de pensar de una época. Para hablar del padre y de la madre, se dice los padres; y el rey y la reina se engloban en los reyes, pero solo porque el masculino es gramaticalmente el término extensivo". La cuestión es qué se pierde cuando se usa ese masculino plural omnicomprensivo. Una opción es hablar de género, porque ya se sabe qué le ha tocado a ella en la distribución, cuando se hacía foco en el sexo. La perspectiva de género es una construcción cultural, un modo de crear una realidad y un modo de percibir el mundo, una visión más abarcadora que intenta analizar otros conceptos. "Si la mujer durante años fue caracterizada por las culturas como persona débil, histérica o inferior, nunca podríamos escapar de ese destino ni rebelarnos, porque habría sido impuesto por el mandato de la Naturaleza: se nace, luego no hay reclamo. Esa es la trampa, porque la Naturaleza solo marca la anatomía, no el modo de ser de un sujeto humano que responde a las exigencias históricas, a las costumbres, la política y la economía de las distintas épocas. Por eso, actualmente, no se habla de sexo femenino sino de género", afirma Eva Giberti (2).

Excluida y vinculada a lo peyorativo
Si hasta en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, la mujer ha quedado afuera. El uso de la expresión el hombre como sinónimo de humanidad es toda una muestra. Ella no se ve, no se menciona.  Permanece relegada al ámbito doméstico, como reina del hogar, feliz y cantando porque está fregando una asadera, tal como se la ve en estos días en una publicidad de la televisión. Pero estos estereotipos y preconceptos se hallan en el Diccionario de la Real Academia. (3) Así, por ejemplo, se encuentran adjetivos, sustantivos y expresiones con diferente valor semántico, según se refieran a mujeres o a hombres.  Hijo/a de su padre: Denota la semejanza del hijo en las inclinaciones, cualidades o figura del padre. Pero hijo/a de su madre significa bastardo o hijo de puta. Esta última expresión, con el significado de "mala persona", no posee equivalente en el mundo de los hombres.

La mujer está con frecuencia ligada a lo degradante, peyorativo y oscuro. Por eso las brujas son feas y malvadas, y los brujos son hechiceros dotados de poderes mágicos. En el vocablo mujer, afortunadamente la mujer de su casa lleva un elogio, porque otras... Mujer mundana es la prostituta. La mujer fatal es harto peligrosa, ya que "acarrea un fin desgraciado". Y la pobre mujer es aquella de cortos talentos e intuición. Una mujer pública es una prostituta mientras que hombre público es el que tiene una vida pública conocida, en general como político. Y ni hablar de los órganos de ella, que generan furor uterino, por ejemplo; porque los hombres nunca se exceden en su pasión, tan racionales ellos.

En cambio, los hombres poseen pene: órgano "que sirve para miccionar y copular". Pero parece que esto último lo hacen solos, porque no se menciona una partecita siquiera de la mujer que intervenga en el acto sexual.
Y ama es la dueña de un burdel, sin equivalente en amo. Lo mismo sucede con el vocablo moza (por suerte,  dice "poco usado"): es la mujer que mantiene trato ilícito con alguno; algo que nunca haría un mozo. Y moza de fortuna o moza del partido significa, lisa y llanamente, prostituta. También acepta el vocablo concubina, pero no concubino, ¿no hay hombres involucrados?
Verdulera es la mujer descarada y ordinaria. El verdulero, en cambio, solo vende verduras. Sargento es una graduación militar, mientras sargenta es la mujer corpulenta, hombruna y de dura condición. Genio es masculino: Calderón es un genio, el Genio de la lámpara. No hay genias ni ídolas. Incluso el vocablo putón se refiere a la mujer de costumbres sexuales muy libres; porque ellos jamás alcanzan tanto descontrol.
Por supuesto, los estereotipos siguen: masculino es, según la acepción (3), varonil, enérgico. Pero femenino: débil, endeble. Y hay más. Masculino: que está dotado de órganos para fecundar. Desde ya, femenino significa que está dotado de órganos para ser fecundado. La mujer pasiva, la Penélope que espera, la Bella Durmiente tan tonta que, si no llegara un hombre a besarla, seguiría durmiendo por los siglos de los siglos.

Evitar el uso sexista de la lengua
La misma Unesco, en el folleto Recomendaciones para un uso no sexista del lenguaje (4), se refiere a las elecciones posibles para eliminar estas asimetrías. Por ejemplo, hablar de la humanidad, los seres humanos, las personas, la especie humana... y no el hombre. También en relación a esto dice: "Las Naciones Unidas han proclamado los Derechos del Niño, cuando podían haber utilizado la fórmula Derechos de la Infancia, como lo hicieron con el Año Internacional de la Infancia". En los casos de los profesores y las profesoras, sugiere nombres colectivos como el profesorado, el personal docente. Lo mismo para nombrar alumnos y alumnas; se puede reemplazar por el alumnado.
Un desliz que puede causar asombro es que, incluso en este folleto contra la discriminación, se escape un aspecto importante, dado que las soluciones propuestas colocan siempre el masculino adelante: hombres y mujeres (y no mujeres y hombres), ancianos y ancianas, alumnos y alumnas. Como dice el Esbozo (5):"Por lo general el hablante tiende a anteponer el elemento que por cualquier motivo estima como más interesante".
Hoy existen juezas, ministras, presidentas, vicepresidentas, jefas, gerentas, fiscalas, árbitras, notarias. Y así lo reflejó en 2001 la vigésima segunda edición del Diccionario de la RAE que, ya se sabe, es lenta en volcar los cambios; porque antes alcaldesa era la mujer del alcalde (hoy esta acepción figura como uso coloquial). Pero la realidad se impone y muchos -no todos- coinciden en que las profesiones y los cargos que hoy son desempeñados por mujeres deben adecuarse al femenino. Claro que, por las dudas, en la definición, el diccionario aclara:"Úsase también la forma en masculino para designar el femenino. Ana es gerente". Pero las  diferencias continúan. Las niñas son primero señoritas pero luego, al casarse, se convierten en señoras (de un hombre, resulta obvio). En cambio, los niños pasan a ser señores y así permanecen hasta el resto de sus días. ¿Por qué tendrá que hacerse visible en el tratamiento la presencia o ausencia de un hombre?
La psicopedagoga Alicia Fernández, en La sexualidad atrapada de la señorita maestra, se refiere al señorita, nombre que recibe siempre la docente esté casada o no. También recuerda el título de segunda madre, y subraya: "Es madre, entonces, pero madre virgen, porque ser madre soltera no está bien considerado en la escuela". También menciona eso de "los hombres no lloran" y el dolor de un varón repleto de lágrimas escondidas, para que le crean que es varón. Y continúa: "¿Qué aprenderán los alumnos y las alumnas junto con la lectoescritura? ¿Atravesada por qué ideología estará la enseñanza de la escritura de las palabras? La enseñanza de qué es ser varón y de qué es ser mujer no figura en el currículum de la escuela, pero el ocultamiento, la desmentida, la omisión de la identidad, entrenan a través de lo no dicho".
Desde hace unos años, estos aspectos se están encarando desde distintas lenguas. Así, en Alemania ya se ha dejado de usar la palabra Fräulein (señorita), porque no existe el sustantivo equivalente para nombrar al hombre soltero; de esta forma, todas son Frau (señora). También, con el fin de eliminar esta asimetría, el Instituto de la Mujer de Madrid ha sugerido utilizar la abreviatura Sa. para evitar la diferencia entre Sra. y Srta. Y en inglés, se ha creado el descriptor Ms, abreviatura entre Mrs y Miss.

La solución de la arroba
Cuando hablamos, podemos referirnos a los niños y las niñas. Los problemas comienzan con la escritura, ya que resulta un tanto denso leer o escribir: "los alumnos y las alumnas, las señoras y los señores, el chico y la chica..." o, en su defecto:"el/la niño/a, la/el alumna/o...".
Como solución, hace algunos años surgió una propuesta para sustituir la última vocal por una arroba, como signo neutro, con el objeto de formar los plurales que incluyen los dos géneros: l@s niñ@s. La idea parece mejor que el uso de la barra o del coordinante con los dos sustantivos o adjetivos (además, el símbolo figura en los teclados). Esta arroba se utiliza cada vez más en artículos y trabajos que tratan la perspectiva de género. Con esta modalidad, el diario Página 12 publicó -con su edición del 15 de mayo de 2003- el fascículo Cinco días por los derechos de niños, niñas y adolescentes, financiado por Save the Children Suecia.

La primera persona
Voy a transgredir en este espacio la norma periodística de la tercera persona, ya que quiero reflexionar acerca de nuestra posición como sujeto de la enunciación. Porque hemos aprendido desde chicas a ser pasivas, a callar, a ser femeninas... gracias a esta marca cultural que hemos recibido "con la leche templada y  en cada canción" (Serrat dixit). Y con frecuencia las mujeres reproducimos, en el discurso o en la práctica, este modelo que nos han impuesto. La lección está tan bien aprendida que, a veces, debemos mantenernos alertas para no caer en el erróneo uso de "uno" en vez de "una", en un constante ejercicio de autoafirmación.
Para romper esos deslizamientos ideológicos debemos trabajar y no trivializar estos temas, porque ya nos parece escuchar la voz de alguna mujer que rechaza estas propuestas por considerarlas absurdas, exageradas o con un despectivo "se ve que no tienen nada que hacer".
Quizás esto esté señalando una posición de sometimiento para ser aceptadas en el ámbito predominantemente masculino donde se desenvuelven; realizan así alianzas tácitas y para no sentirse afuera, festejan burlas machistas o, lo que es peor, no se solidarizan ni respetan a otras congéneres. Acerca de estas actitudes, volvemos a citar a Eva Giberti (6): "El peor efecto de tal subordinación es la posición de tantas mujeres que repiten las ideas masculinas sin darse cuenta de que son pensamientos de otros, de ideas que no fueron pensadas por ellas, ni para ellas, ni teniendo en cuenta sus necesidades y deseos". Casi olvidando que también ellas son víctimas de este burka ideológico que nos mantiene encarceladas en los lugares subalternos que nos han asignado

Ejemplos de Publicidades Sexistas


http://www.youtube.com/watch?gl=ES&hl=es&v=8fHAunEKKt0
http://www.youtube.com/watch?v=FgfzdgWgEZ4
http://www.youtube.com/watch?v=0uUr14m4lZI
http://www.youtube.com/watch?v=h8ioRydlpPg
http://www.youtube.com/watch?v=08Z4DJxSuiU&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=BuIp55uw6rg&feature=relate

Contra la publicidad sexista


El 14 de septiembre se conmemoró "El Día Internacional de la Imagen de la Mujer", como símbolo de rechazo y repulsión, principalmente, a la Publicidad Sexista ,la cual posee una estructura bidireccional mediante la cual, por un lado se reproducen los roles y estereotipos de género que insisten en colocar a la mujer como ama de casa _ madre a manera de función exclusiva, al mismo tiempo que vende una imagen femenina convertida en objeto sexual.
La celebración de ésta fecha nos obliga a repasar el papel que juegan hoy en día los Medios de Comunicación Social en nuestros países. En el caso de Venezuela, debe decirse con profunda preocupación, que estos medios de dominación cultural, con cuyos valores hemos venido desarrollándonos, exacerban cada vez con mayor fuerza, la imagen de la mujer como mercancía sexual al servicio del hombre. Si tuviéramos que definir la Publicidad como una forma de comunicación persuasiva que busca influir en la capacidad de decisión de quien recibe el mensaje transmitido, tendríamos que caracterizar el Caso Venezolano como "PROPAGANDA VIOLENTA".
El estereotipo de Mujer que se nos vende e impone diariamente nos presenta una mujer despersonalizada, muchas veces decapitada, con el fin único de que quienes reciben ese mensaje, valoren por encima de todas las características de la mujer, su cuerpo. Debe señalarse que esa imagen vinculada en su mayoría al sexo, no es la imagen de la mujer real, común, sino un estereotipo de mujer creado para vender.
La Publicidad que tiene como objetivo estratégico vender, es capaz de crear falsas necesidades que tienen nefastas consecuencias para la sociedad, especialmente por su influencia en la juventud. La mujer joven, comienza a infravalorarse porque no se identifica con esa imagen estandarizada, y producto de la alienación no es posible identificar que la imagen ajena no es la propia, sino aquella que se pretende imponer (y de hecho se ha impuesto como única), lo que redunda en una baja autoestima de nuestras mujeres, que sumado a las condiciones de explotación terminan frustrando a la mujer por la inconformidad que siente consigo misma. Esa inconformidad que se crea, se pretende saciar con el producto que se quiere vender, generando un círculo vicioso en el cual el consumismo es capaz de aislarnos nuestras necesidades reales, y obligarnos a comprar _ consumir como opción a ese vacío que es llenado con el producto publicitado.
Por otro lado, el sentimiento individualista y de competitividad, propio de una sociedad como la nuestra, termina reforzando antivalores como el egoísmo, el cual hace creer que "SI TU ESTÁS BIEN, TODO ESTÁ BIEN" (slogan de una conocida cadena de tiendas en Venezuela).
De esta manera, la inseguridad que se produce por el hecho de no corresponderse con una imagen impuesta, permite que la creciente ola de violencia hacia la mujer, sea enmascarada en el conformismo de quienes asumen que su valor humano es proporcional a las medidas de su cuerpo; y bajo esa excusa, las propias mujeres nos hacemos cómplices de la discriminación n hacia nuestro género.
La imagen de la mujer _ objeto, promovida por los mass media, y que son parámetros que juegan un papel fundamental en la socialización, arrastran con ella fenómenos que son cada vez más alarmantes en nuestra sociedad, y que en gran medida comienzan a generar desórdenes también en hombres, pero insisto, básicamente jóvenes. Tal es el caso de la bulimia y la anorexia, fenómenos gástricos y psicológicos resultados de la pérdida de la identidad en la que han venido trabajando con mucho ahínco los grandes medios de comunicación.
Sumado además a lo anterior, la idea de una especie de escalera imaginaria que se nos vende, donde el afán  por lo material encierra a los ciudadanos en una lucha individualísima por una escala social, que hace pensar a algunos sectores especialmente de capas medias, que tienen que "trabajar como negros para vivir como blancos" (mensaje de alto contenido racista, que justifica la explotación y el aislamiento de ciertos sectores en su lucha estéril por tratar de ser ricos con el sudor de su frente).
Los medios son especialmente abusivos cuando se trata de las mujeres, pues la imposición de pautas que rigen la vida social, están vinculadas a la asignación de determinadas funciones substancialmente degradantes para la mujer, por el hecho de que lo que nos ilustramos es el ideal social de la cultural patriarcal.
La violencia comunicacional vinculada a la imagen de la mujer, lleva consigo diversos matices, uno más discriminatorio que el otro. La agresión a la dignidad femenina, el lenguaje sexista, y los roles y estereotipos de género, son sólo algunos de los elementos que cada día son menos disimulados en el empeño de mantener sojuzgada a la Mujer. Es común, por ejemplo, ver en la publicidad la imagen del hombre vinculada al poder, al éxito, a la dominación, a la acción y a la victoria, mientras la mujer es la ama de casa que limpia, cocina y cuida, o es el florero sobre el cual se colocan los productos que hagan rentables fenómenos como la prostitución, asociada a grandes mafias, y jugosas ganancias.
La utilización de técnicas psicológicas es frecuente para generar una dependencia con lo que se aspira vender, que más que productos son necesidades que se crean y para las que, casualmente, el mercado tiene  la solución. En este caso el elemento subliminal juega su papel de vanguardia, y su mayor relevancia es que "actúa como una memoria dormida, que cuando despierta hace actuar a la persona", de manera que si el mensaje es VIOLENCIA, pues ésta se reproduce. Este elemento es reiteradamente utilizado en propagandas que hacen apología a la Violencia contra la Mujer en sus diversas formas, sea física, psicológica, sexual, comunicacional, laboral, patrimonial, entre otras.
La mujer es mayoritariamente vulnerable, porque con esa imagen que nos es ajena, y bajo lemas de salud _ belleza _éxito, somos las principales consumidoras y quienes financiamos con mayor fuerza nuestra propia discriminación. Y es que el mito de la feminidad, relacionado con que la mujer debe estar siempre ¿¡bella!?, es reforzado porque se parte de lo natural como lo feo, y se resaltan características físicas casi siempre adquiridas e imposibles de conseguir de manera natural, y a veces, incompatibles con la salud (lo que para Marcela Lagarde, es en la actualidad lo equivalente a una mutilación, pero ahora autorizada y ansiada por la propia mujer). Se impone por lo tanto, que esa belleza, es la clave del éxito social de las mujeres, lo que genera esa miseria que es rellenada con el comprar _ tener _ consumir.
Por otro lado, sumado a la discriminación por género, se suma la discriminación por raza, y condición social, pues no es casual que la mujer perfecta de la publicidad se corresponda con el tipo físico exuberante, blanca, flaca, alta, cabello rubio, con actitud exitosa, vinculada a espacios socioeconómicos altos, lo que no es más que, el modelo de occidente impuesto sobre nuestros pueblos, que encubre la promoción de los valores patriarcales por cuanto refuerza su carácter económico, ideológico y social. Y es que la mujer como ser social es invisible para la publicidad, lo que se hace visible es nuestra sexualidad, que resulta una renta de apreciables ganancias en el mundo de las mercancías. Mientras que la imagen de la mujer de estratos socioeconómicos más bajos suele vincularse a roles del hogar y de menos valor.
Lo más grave es que mujeres y hombres comunes, somos quienes sostenemos ese sistema porque esa imagen de la mujer como objeto y mercancía, es la que asegura nuestra atención a la hora de consumir, y que sin darnos cuenta pone fuera de sí a la mujer y la despoja de su dignidad, pues ahoga nuestra vertiente humana, y se reduce el ser al tener. Se nos ha enseñado a percibir que el cuerpo de la mujer es lo mismo que un producto o una propiedad, con sus respectivos atributos de uso, goce y usufructo.
La prensa escrita por su parte, juega también su destacado papel en cuanto a la publicidad sexista, pues de manera abierta y bajo la excusa de la libertad de expresión, que no es más que su libertad de mercados, son  portavoces de redes y mafias, que sirven de enlace al negocio de trata y tráfico de personas, principalmente mujeres y niñas, a través de anuncios que promocionan los más violentos y denigrantes papeles para la mujer, para complacer las más bajas pasiones y necesidades masculinas, instauradas por la publicidad.
Tenemos que partir de la idea de que la belleza no es inmutable, y rechazar con mayor contundencia la imagen de la mujer que nos ha impuesto la industria cultural, la cual invisibiliza, frivoliza y banaliza el papel que estamos llamadas las mujeres a jugar en la sociedad.
Sin embargo, debemos entender que es imposible rechazar esa imagen, mientras adoptemos un papel exacto y congruente con lo que observamos en los medios, pues de esa manera sólo experimentaremos un proceso de retroalimentación que reforzará lo aprendido, ya que los estereotipos influyen en nuestra cognición y llegamos a pensar que de verdad existe un arquetipo único de mujer, aunque éste no se corresponda con nuestras características morfológicas.